lunes, 1 de marzo de 2010

PROHIBIR EL ABORTO ES GORILA



Hoy 1 de marzo de 2010 interrumpimos a la presidenta durante su discurso inaugural de las sesiones legislativas. Lo hicimos porque intercambiar en el congreso desde los palcos reservados para el público es una forma de diálogo posible.

Fuimos a recordarle al congreso que falta legalizar el aborto, terminar con la hipocresía y el negocio millonario del aborto clandestino. Porque como enfatizó la Presidenta en su discurso, en la Argentina "real" las mujeres se practican un aborto clandestino por minuto: medio millón de abortos por año.

Mientras la clase política dedica sus horas a discutir, las mujeres, en la clandestinidad, nos arriesgamos a todo y pagamos altos costos materiales y simbólicos por ello.

"PROHIBIR EL ABORTO ES GORILA” porque quienes hacen lobby para mantener la prohibición del aborto son los mismos que impugnan la libertad sexual, la anticoncepció n, la educación sexual y el gasto en políticas sociales universales .
Mantener la prohibición es gorila porque todas las mujeres abortamos. Dos veces en nuestra vida según el ministerio de salud y cualquier gobierno u oposición que no se ocupe de las problemáticas populares es gorila.

Prohibir el aborto es gorila porque la verdadera causa de la prohibición es un gran negocio, millonario, que hacen algunos: siempre ricos siempre blancos, en general, varones. Y las que arriesgan todo son siempre mujeres, siempre pobres.

“Hay que escuchar a todos”, nos dijo hoy la presidenta. Hay que escuchar a las mujeres que abortamos. Seguiremos insistiendo, porque la nuestra es la voz de las que ponemos el cuerpo y que recién ahora empieza a oírse.

Aborto, más información, menos riegos. 2300 llamadas, 2300 mujeres, 2300 historias. Si necesitás información sobre aborto: 011156 664 7070

Prensa Lesbianas y Feministas por la descriminalización del aborto: 011 153 349 0859 /011 156 569 4166

domingo, 29 de noviembre de 2009

En 26 años de ¿democracia?

o: http://www.youtube.com/watch?v=4P9nhCwKWbo

Segundo informe sobre la atención de la línea “Aborto: más información, menos riesgos”



Disponible en PDF en: http://argentina. indymedia. org/news/ 2009/11/707859. php


1.700 llamadas. 1.700 historias. 1.700 mujeres ….la prohibición como violencia política contra las mujeres

Por Lesbianas y Feministas por la Descriminalización del Aborto

En Argentina, cada mujer enfrenta en su vida por lo menos dos abortos clandestinos. El 60% de los embarazos son no planificados. Una de cada 4 mujeres es violada a largo de su vida. 68.000 mujeres por año requieren atención médica por infección o hemorragia como consecuencia del uso de métodos inseguros para abortar. En democracia, al menos 3.000 mujeres pobres han muerto como resultado de la prohibición del aborto[1].

¿Qué derechos humanos podemos ejercer las mujeres frente a un estado que prohíbe el aborto? ¿El derecho a la vida, a la libertad, a la igualdad? ¿A la salud física, mental y moral? ¿A no ser víctimas de violencia, tortura y tratos crueles, inhumanos, degradantes? ¿A decidir libremente el número e intervalo de las hijas y los hijos? ¿A la información, educación y a medios que nos permitan disfrutar de estos derechos humanos?

En 3 meses y medio de atención, desde el 1 de agosto hasta el 20 de noviembre, la Línea “Aborto: más información, menos riesgos”, recibió 1636 llamadas[2]. Durante agosto y septiembre, la frecuencia fue de 11 llamadas por día, 1 cada media hora. Durante octubre y noviembre, el promedio fue de 16 por día. Una llamada cada 22 minutos. Llamaron mujeres de todo el país. 944 mujeres embarazadas recibieron información sobre aborto. El 77% de Capital y Provincia de Buenos Aires. Alrededor de 300 se comunicaron con la línea más de una vez para solicitar información. Otras 400 personas llamaron como acompañantes de mujeres embarazadas que buscan información sobre aborto, y en un número menor, para solicitar otro tipo de información.

El 99% de las mujeres que recibieron información tenía información previa sobre métodos inseguros de aborto, con riesgo para su salud y/o su vida. El 64% tenía información de boca en boca, el 27% tenía información de médicxs, el 17% tenía información de internet, y el 10% de farmacéuticxs. Sólo el 1% tenía información completa y correcta sobre el método para aborto con misoprostol, considerado como el más seguro en contextos de clandestinidad por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Federación Latinoamericana de Sociedades de Obstetricia y Ginecología (FLASOG).

La mantención de la prohibición del aborto como ley durante tanto tiempo, a pesar de los cambios políticos y la reafirmación de los compromisos con los derechos humanos de las mujeres, pone en evidencia una alianza extorsiva. Esta alianza mantiene al aborto clandestino y a las mujeres viviendo bajo un sistema totalitario, aún en una democracia declarada. Naturaliza la impunidad con que los varones ejercen violencia en las relaciones heterosexuales y la existencia de un estado paralelo corporativo, conformado principalmente por médicxs, laboratorios y farmacias. Realiza propaganda permanente y ejerce un control territorial de los cuerpos con útero. Esta alianza tiene recursos humanos y materiales cuantiosos y una burocracia bien pagada entre profesorxs, legisladorxs, administradorxs y juecxs.

Mientras el estado democrático invirtió en el Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable 35 millones de pesos en 2009, el estado terrorista paralelo nos cobra a las mujeres 1.000 millones de pesos al año por abortos clandestinos[3]. Este robo de nuestros cuerpos, tiempo, decisiones, nuestras vidas, trabajo, recursos, se escucha cotidianamente en la atención de la línea “Aborto, más información, menos riesgos”:

“El médico me cobra 5.000 pesos”.

“Me cobran 500 pesos cuatro pastillas”.

“Tuve que sacar un crédito en el banco”.

“Tuve que pedirle un adelanto a mi patrona”.

“Tengo que esperar que me paguen el plan”.

“Le pedí plata a todas mis amigas”.

“Vendí mi heladera”.

“Quedé debiendo el alquiler”.

“Me gasté los ahorros que tenía para arreglarme los dientes”.

“Tuve que tirar goma para pagar las pastillas”.

Esta violencia económica, poder mafioso, se afirma sembrando terror físico y moral. Bajo el silencio extorsivo que impone la prohibición, los terrorismos jurídico, médico y farmacológico de estado expresan su intensa capacidad de muerte y pericia para la crueldad.

“Tengo miedo. Me pusieron veneno para ratas”.

“Tengo miedo. En la farmacia me vendieron 4 pastillas y me dieron 2 inyecciones, no sé de qué”.

“Tengo miedo. Una enfermera le dijo a mi mamá que me tenía que abrir el útero con una cuchara”.

“Acá en este barrio el aborto es como el resfrío.”

“Me violaron, pero ninguna clínica ni hospital me hace el aborto”.

“En este pueblo hay un sólo médico que hace abortos”.

“Tengo miedo. Me dijeron que seguir con el embarazo es de alto riesgo, no me dejan irme de la clínica y no me hacen un aborto”.

“El médico no me avisó que los antibióticos anulan el efecto de las pastillas anticonceptivas. Me dijo que era una boluda por no leer el folleto”.

“Tengo miedo. A mi hermana en el hospital le dijeron asesina. Las enfermeras le dejaron el feto en la cama durante toda la noche. La policía vino a mi casa. Tengo 13 años, y estoy embarazada”.

Mafias que operan a la luz del día ofrecen y hacen abortos clandestinos, para algunas en condiciones materiales de lujo y privilegios; para otras, en condiciones de mayor riesgo, tortura, humillación y muerte.

Este aborto clandestino se realiza en sociedad…..

Para leer el informe completo hacer click Aquí

[1] Según cifras oficiales del Ministerio de Salud de la Nación.
[2] Estos datos incluyen los del primer mes, ya presentados en el primer informe de atención de la línea “Aborto, más información, menos riesgos”, presentado en la legislatura de la CABA el 21/09/09.
[3] Según cifras publicadas por diferentes medios de comunicación y obtenidas a través de relatos de la línea “Aborto, más información, menos riesgos”, los precios del aborto clandestino, ya sea quirúrgico o con medicamentos, oscilan entre 1.000 y 5.000 pesos. Sobre un costo promedio de 2.000 pesos por aborto clandestino, calculamos que en un año, 500.000 abortos clandestinos aportan a las cajas mafiosas 1.000 millones de pesos.

domingo, 18 de octubre de 2009

¿Hasta cuándo?

por Deborah Maniowicz para revista XXIII
Octubre de 2009

¿En qué consiste el proyecto de la línea telefónica para informar sobre aborto?

Es una línea telefónica de acceso público donde cualquier mujer puede obtener información sobre el aborto seguro realizado con el medicamento misoprostol, sus riesgos y sus efectos, sobre anticoncepción de emergencia y sobre sus derechos frente al personal del sistema de salud, como una herramienta de defensa frente a la violencia obstétrica. No juzgamos las decisiones de las mujeres ni intervenimos en estas decisiones. No aconsejamos ni recomendamos ni prescribimos medicamentos. Reproducimos información pública, principalmente de la OMS (Organización Mundial de la Salud, accesible en http://www.iwhc.org/storage/iwhc/documents/who_guidance_en_espaol.pdf), de la FLASOG (Federación Latinoamericana de Sociedades de Obstetricia y Ginecología(http://www.flasog.org/images/misoprostol.pdf), del Consorcio Latinoamericano contra el Aborto Inseguro (http://www.clacai.org/) y del Consorcio Médico sobre Aborto con Medicamentos (http://www.medicalabortionconsortium.org) , entre otras. La línea no recomienda, no prescribe, no aconseja, no anuncia medicamentos, ni la información brindada compromete de manera alguna a las mujeres en sus decisiones. Reproducimos información libre de prejuicios, valoraciones morales ni juicios de valor y sí, en cambio, científicamente confiable.

El misoprostol es una droga que tiene múltiples usos obstétricos. No sólo es un abortivo considerado sin riesgos por la OMS en las primeras semanas de embarazo, sino que también se utiliza para facilitar el trabajo de parto en embarazos a término, para inducir bajo supervisión médica abortos de segundo trimestre cuando se produce muerte fetal o existe riesgo para la salud de la gestante, para terminar abortos incompletos y para terminar con hemorragias pos parto. La OMS incluye al misoprostol en su listado de medicamentos esenciales (es decir, aquellos que no pueden faltar en ningun servicio de salud básico). El uso de medicamentos para realizar abortos seguros lleva más de veinte años como práctica establecida y es recomendada por la OMS y otros organismos por su eficacia y bajo riesgo de muerte y complicaciones cuando se realiza siguiendo el método correcto, el cual es muy sencillo. De hecho, por estas características lo consideran un método seguro muy valioso y útil en contextos donde el acceso al aborto está impedido o dificultado y donde el acceso a servicios de salud es malo. En los países donde el aborto es legal, las mujeres reciben información en el sistema de salud acerca de los distintos métodos y son ellas quienes deciden cuál es el mejor para sí mismas. Cuando se considera el aborto con medicamentos, existe la opción de utilizar el misoprostol en las instalaciones de salud o en la propia casa. El aborto con medicamentos es muy elegido porque muchas lo ven como más natural y porque les permite recuperar el control sobre los procesos que tienen lugar en sus propios cuerpos, potenciando su autonomía.
Sin embargo, todavía muchas mujeres no saben que este método existe. Las que saben, suelen obtener información confusa e incompleta. Según el Ministerio de Salud de la Nación, en promedio todas las mujeres abortamos dos veces en nuestra vida, y, por otro lado, el 60% de las embarazadas argentinas no planificó su embarazo. Hace años, la principal causa de muerte de embarazadas en el país deriva de las prácticas abortivas inseguras. Digamos que a través de sus varias aplicaciones es una droga que impacta específicamente en bajar los índices de mortalidad materna, índices que en Argentina son extremadamente altos y que todos los comités internacionales de derechos humanos piden que sean bajados inmediatamente. En Argentina el misoprostol es legal y es comercializado por los laboratorios Beta (bajo la marca Oxaprost) y Casasco (bajo la marca Blokium Prost).

Derechos en que nos basamos:
• A la libre expresión: tod@s tenemos derecho a expresar nuestras opiniones, creencias y a difundir datos, experiencias, teorías, técnicas.

• A gozar de los beneficios del progreso científico y de sus aplicaciones: la OMS y la FLASOG establecen un método sencillo para abortar con misoprostol. Esto permite a una gran mayoría de mujeres abortar en su hogar sin riesgos, con mínimo control médico posterior, igual al necesario frente a un aborto espontáneo. Los costos de
producir misoprostol en laboratorios son muy bajos, cualquier país puede fabricarlo. El aborto con misoprostol está entre los más recomendados por l@s médic@s en el mundo y es usado por millones de mujeres.

• A la información: el método para abortar con misoprostol es un avance tecnológico concreto que debe estar a disposición de tod@s l@s que pueden beneficiarse de su uso. El Estado debe eliminar las barreras para que las mujeres accedamos a la información, en especial si afectan nuestra salud y la prevención del embarazo no deseado. El derecho a enseñar y aprender garantiza la circulación de conocimientos sin que queden confinados a núcleos de expert@s y que tod@s puedan requerir, adquirir y difundir conocimientos sobre cualquier tema.

• Derechos de las mujeres a controlar nuestra propia salud y cuerpo, a la salud integral y al disfrute del más alto nivel posible de salud: todas tenemos derecho a decidir sobre nuestra salud y nuestro cuerpo con información verídica, conocimiento de causa y de las opciones disponibles. El Estado está obligado a darnos información sobre métodos de aborto seguro, y no puede trabar las medidas adoptadas por cada mujer para lograr sus objetivos de salud. La criminalización del aborto fuerza su práctica clandestina imponiendo riesgos para la integridad y salud física, mental y social de las mujeres. Los riesgos son mayores para mujeres excluidas y pobres. El estado debe eliminar los riesgos para que no tengamos que recurrir a abortos peligrosos y para reducir la mortalidad evitable. Naciones Unidas recomienda a los Estados eliminar las sanciones a mujeres que abortan y garantizar servicios de aborto seguro.

• Derecho de las mujeres a decidir: Las mujeres somos libres de decidir si deseamos reproducirnos y en qué momento. Ante un embarazo no deseado, el Estado debe brindarnos información completa, veraz y científicamente fundada sobre todas las opciones para que decidamos con libertad e información. En nuestro país el aborto es una opción legal para las mujeres cuando el embarazo es consecuencia de una violación o abuso, ya sea por parte de varones de nuestra familia, pareja o extraños, y cuando su vida y/o salud se ponen en riesgo por el embarazo.
En estos casos, el Estado debe garantizar el acceso al aborto, no puede poner trabas, ni castigarnos.

• A la intimidad y la confidencialidad: el Estado, la policía, l@s médic@s y enfermer@s, l@s abogad@s defensor@s, deben respetar la intimidad. La policía no puede entrar a tu casa ni llevarse cosas sin orden escrita firmada por un@ juez@. Tampoco puede hacerte preguntas y nadie, ni siquiera un@ juez@ puede obligarte a responder preguntas cuando estás acusada, o creés que te pueden acusar de un delito. Toda la información que das a l@s médic@s y auxiliares durante tu atención, incluso en complicaciones por aborto o violencia sexual, es confidencial y secreta, igual que tu tratamiento, estudios y diagnóstico. L@s médic@s no pueden compartir la información con la policía o l@s jueces. El no respeto a la confidencialidad afecta negativamente la salud y bienestar de las mujeres. Violar el deber de confidencialidad es un delito grave.

• A la igualdad y no discriminación: son prohibidos el machismo, sexismo, la homofobia, lesbofobia, misoginia y el racismo. Negar información y servicios de anticoncepción y aborto legal a una mujer es una discriminación prohibida. El Estado debe garantizar estos derechos cuando l@s encargad@s de prestarlos se niegan por razones de conciencia.

¿En qué paises funciona?

Funciona en Ecuador desde hace casi dos años, en Chile desde el 28 de mayo de este año, en Argentina desde el 31 de julio y a fin de año comenzará a funcionar en Perú. También se prepara en otros países de América Latina. No es casual que un proyecto de estas caracteristícas se asiente y extienda en esta región. Los sectores conservadores en Latinoamérica se han encargado también de monopolizar la información para que sólo algunas elites accedan al conocimiento, con clara conciencia de que esto es un mecanismo de poder. Aún antes de la existencia de proyectos como la línea de información, el aborto clandestino con misoprostol estaba ya muy extendido en el plano regional, y ese es uno de los motivos principales por el cual es indispensable difundir información correcta, veraz, completa, científica y sin prejuicios para que sea un método realmente eficiente, de manera que las mujeres no interpreten que no funciona y que su única opción sería recurrir a métodos inseguros como las sondas, agujas, hierbas, etc. Es decir, brindar información adecuada sobre uso eficiente y correcto del misoprostol es una manera de reducir los daños causados por el aborto inseguro. Lo que sucede en general es que la información circula mal y cualquier método mal usado tiene riesgos.

¿Cuándo comenzó a funcionar la línea en Argentina?

La línea se puso en funcionamiento el 31 de julio de este año.

¿Cuántas visitas recibieron?

No recibimos ninguna visita porque no tenemos ningún tipo de contacto personal con las mujeres, no somos una clínica, ni un consultorio ni una consejería. Las mujeres sólo interactúan con nosotras por vía telefónica.
Durante el primer mes se recibieron 345 llamados, incluyendo a mujeres de todas las edades, y de 17 provincias.
Actualmente, el número de llamadas diarias se ha quintuplicado, gracias a la difusión de los medios de comunicación, del movimiento de mujeres y de otras organizaciones sociales que sostienen este proyecto en todo el país. Ya han llamado de todas las provincias.

¿Quiénes atienden el telefono (medicos, voluntarios, psicologos...)?

En la articulación que lleva adelante este proyecto regional no somos médicas ni quienes atienden la línea, ni quienes hacemos el trabajo de vocería. Sí trabajamos con médicos y médicas expertos/as en temas de misoprostol y aborto con medicamentos. Con ellas/os construimos en conjunto nuestro protocolo de atención y estamos actualizándonos permanentemente.

La idea de no ser médicas es uno de los principios políticos del proyecto, ya que consideramos que la transmisión de conocimiento entre pares es un gran método para abordar temáticas tan estigmatizadas como la del aborto. Aclaramos siempre que no somos médicas y que es obligación de las y los médicos brindar la información que damos; que las mujeres tienen derecho a consultar con sus médicas/os sobre el aborto, los distintos métodos, las características, riesgos y ventajas de cada uno; y que si sus médicas/os les niegan esta información tienen derecho a recurrir a otra/o que sí la brinde y que evalúe su caso personal. En la línea no evaluamos casos individuales, simplemente damos información pública general, resultados de estudios, información que se encuentra en el prospecto, contraindicaciones, la información que dio el gobierno sobre las precauciones por la falsificación de medicamentos, direcciones de hospitales públicos, información del programa de salud sexual y reproductiva. Toda información pública y veraz ya publicada relacionada con aborto. Quienes atendemos el teléfono somos mujeres que damos información a otras mujeres con un esquema de educación entre pares. Nos sirven de modelo experiencias históricas como la de los movimientos GLTTB que en los '90 tomaron en sus manos transmitir información a sus pares sobre HIV y cáncer de mamas y cuello de útero -cuestiones centrales para esos colectivos.

¿Reciben capacitaciones quienes atienden las líneas?

Nos capacitamos durante seis meses para este trabajo, con personas experimentadas, especializadas, tanto con médicas/os locales como con compañeras de los otros países. Seguimos haciéndolo permanentemente.

¿Cómo se financia?, ¿Quién sustenta el proyecto?

El proyecto cuenta con un financiamiento mínimo de Women on Waves, que donó un dinero para poder arrancar y del Fondo de Solidaridad XminusY, que es una financiadora holandesa que aporta donaciones para organizaciones y movimientos comprometidos con el cambio social. Quienes atienden la línea y quienes hacemos vocería o trabajo legal donamos nuestro trabajo. Los médicos y las médicas que trabajan como comité asesor también donan su trabajo.

¿De qué organismos recibieron apoyo?

Tenemos una "Declaración por la Información Pública para Abortar más Seguras" que elaboramos en cuando presentamos la línea y que está firmada por más de 200 organizaciones nacionales e internacionales sociales, territoriales, sindicales, de mujeres, gltb, feministas, partidos políticos e incluso organismos gubernamentales. Entre ellas mencionamos a Médicos del Mundo, la Cátedra Libre de Salud y Derechos Humanos de la Facultad de Medicina de la UBA, el Municipio de Morón, el INADI, y personas como legisladoras y legisladores porteños, diputadas y diputados nacionales, diputadas de la CABA, juristas y académicas/os.

¿Qué ayuda brindan a las personas que llaman?

Nosotras no brindamos ayuda si se piensa en asistencia, lo que brindamos es información confiable, veraz y oportuna. Información de fuentes autorizadas acerca de cuáles son los efectos del misoprotol, cómo se utiliza, cómo es el proceso normal subsiguiente, cómo detectar las señales de complicaciones y qué hacer frente a ellas. También, como ya hemos mencionado, sobre los derechos de las mujeres frente al personal de salud, sobre violencia sexual y doméstica y sobre anticoncepción de emergencia.
Creemos que esta información es vital en un país donde según el propio Ministerio de Salud de la Nación todas las mujeres, en promedio, abortamos dos veces en nuestras vidas a pesar de la ilegalidad de la práctica, lo que quiere decir que lo hacemos de manera clandestina, de ahí los riesgos altos para la salud y la vida de las mujeres. Donde todas las muertes son de mujeres pobres o de clase media empobrecida, y donde gran cantidad de muertes y daños graves a la salud se producen porque las mujeres no quieren ir a un hospital frente a los daños causados por las prácticas inseguras (sondas, agujas, hierbas) por miedo a ser denunciadas y maltratadas y donde se practican alrededor de 700.000 abortos anuales.

¿Recomiendan la utilización de remedios?
Nosotras no recomendamos nada, las mujeres nos llaman buscando información para comparar con otras fuentes, algunas más confiables, otras menos. Ellas toman sus propias decisiones, no estan esperando que nadie las tome por ellas. Buscan información sobre aborto porque es una experiencia que nos conecta a todas y de la cual nos es negado hablar incluso con nuestras/os médicas/os en función de una restricción que se termina transformando en una prohibición absoluta de siquiera mencionar la palabra aborto.
Recibir la información que nosotras brindamos no condiciona a nadie a interrumpir un embarazo y, si decidiera hacerlo, tampoco condiciona a utilizar un método en lugar de otro.

Por último, consideramos indispensable y urgente la aprobación del proyecto de ley presentado por la Campaña Nacional por el Derecho al aborto legal, seguro y gratuito, que hace dos años duerme en la Cámara de Diputados.

jueves, 1 de octubre de 2009

28 de Septiembre

El 28 de Septiembre se realizó en Buenos Aires una marcha en el dia por el derecho al aborto latinoamericano y del caribe. Más de 500 personas pedimos que se sancione yá la ley que permite el aborto hasta la semana 12 libremente.






La foto es gentileza de Gisela Volá, de Cooperativa Sub

Se quintuplicaron las llamadas a la línea

7 de octubre de 2009
Nota para Critica de la Argentina por Josefina Licitra
Una semana atrás, una tapa de Crítica de la Argentina reveló que cada 30 minutos una mujer llamaba a la línea telefónica “Aborto: más información, menos riesgos” para asesorarse sobre cómo interrumpir un embarazo con recursos farmacológicos.
A siete días de esa nota, la línea quintuplicó la cantidad de llamados (ahora hay diez por hora, frente a los dos que había el martes pasado), un auge que dio pie a la organización Lesbianas y Feministas por la Descriminalización del Aborto –a cargo de la gestión de esta vía de información– para exigir aún con más vehemencia el tratamiento y la sanción de una ley por el derecho al aborto seguro y gratuito antes de fin de año.
La demanda se hará hoy, Día por la Despenalización del Aborto en América Latina y el Caribe, durante una marcha que se realizará a las cinco de la tarde desde Plaza de Mayo y hasta la Plaza del Congreso. “Desde que salió la nota completamos el mapa del país: nos faltaban seis provincias por llamar, pero ahora llaman de todos lados, estamos desbordadas –asegura Verónica Marzano, una de las impulsoras de la línea de asesoramiento–. Es importante aprovechar esta repercusión para exigir al Poder Legislativo que sancione una ley. De hecho, desde que se publicó en Crítica de la Argentina hubo hasta miembros de la Corte Suprema que interpelaron a los propios legisladores para que este tema se debatiera”.
La ley que presenta la Campaña Nacional por el Derecho a un Aborto Legal, Seguro y Gratuito, y que está en este momento en el Congreso Nacional, lleva la firma de la diputada socialista Silvia Augsburger y fue consensuada con varios movimientos sociales (colectivos feministas, de derechos humanos y GLTTB). A pesar de que el proyecto cuenta con el aval y la cooperación de varias organizaciones –y a pesar de que el tema de la despenalización del aborto está en un punto clave del debate público– es muy poco lo que se sabe respecto de esta ley, y es poca –ínfima– la cantidad de gente que habla del tema desde la información, en vez de hacerlo desde los prejuicios. Para despejar incógnitas está Luciana Sánchez, miembro de la campaña y abogada de la organización feminista que gestiona la línea telefónica de aborto farmacológico.

–¿Es el primer proyecto que pide la despenalización del aborto?
–En absoluto. Desde hace ya más 20 años existe la tradición de que los movimientos de mujeres presenten proyectos de ley para que el aborto se legalice o se despenalice, pero nunca son tratados, pierden estado parlamentario y caen. A lo máximo que han llegado es al tratamiento en alguna comisión, pero el Congreso tiene mecanismos típicos para que estos proyectos nunca lleguen al recinto.
–¿Por qué hay un solo proyecto sobre este tema en el Congreso?
–No hay uno solo, hay por lo menos tres. La campaña respalda uno, que es el de la diputada Augsburger, presentado en 2008. Pero también hay uno de Vilma Ibarra, que contempla que el aborto sólo sea realizado en un hospital. Es decir que las mujeres, en la intimidad de sus hogares, no podrían practicárselo. Éste es uno de los grandes puntos de debate que plantea la discusión sobre despenalización: si el aborto tiene que ser en un hospital o si las mujeres pueden hacerlo en otro espacio.
–Pero esta discusión se salda con la propuesta del misoprostol, que se usa de forma doméstica.
–Exacto. El misoprostol es un medicamento que cambió los paradigmas de esta discusión. Ahora, las mujeres pueden ejercer su derecho sin que los médicos lo obstaculicen. En cambio, en los demás tipos de aborto no importa la seguridad de los métodos, la intervención de los médicos es inevitable. El misoprostol reduce los costos del sistema de salud, algo que ya se está viendo en los países donde el aborto es legal y en aquellos como India, con una infraestructura hospitalaria más que deficiente. La OMS recomienda el misoprostol como un medicamento esencial para la salud de las mujeres. Si cada mujer tiene dos abortos en su vida, según estadísticas del Ministerio de Salud, y todos esos abortos tienen que pasar por el sistema médico, ésa es una carga impresionante. Y además tiene consecuencias de clase muy claras: una vez más, se ven beneficiadas las mujeres que están incluidas en el circuito de salud. Si se aprobara una ley que estableciera que el aborto sólo puede ser hecho en hospitales, habría que esperar al menos cien años más para que todas las mujeres pudieran acceder a los hospitales y a un aborto seguro.
–¿Cuál es el tercer proyecto?
–Hay uno presentado en forma posterior por la diputada Augsburger, también respaldado por la campaña, y es sobre aborto no punible. En este último caso, la discusión no se saldó en el Congreso pero en la práctica sí fue saldada con la aparición de la Guía de Aborto no Punible, que establece que el aborto es legal en cuatro casos: cuando hay riesgo para la salud de la mujer, riesgo de vida para la mujer, violación, y violación o atentado al pudor sobre una mujer con sus capacidades disminuidas.
–¿Cuál es la diferencia de este último proyecto con el que ustedes piden que se apruebe?
–Creemos que la restricción de la legalidad del aborto a cuatro casos es inconstitucional. Y eso exige plantear en qué consiste el aborto. Si el aborto está vinculado a la autonomía y la libertad de las mujeres, entonces el Congreso no puede sancionar ninguna ley. Es antidemocrático que el Congreso regule algo que no se puede regular, como es la propia libertad de elección.
–Si el Congreso no debe regular el aborto, ¿entonces por qué se pide la sanción de una ley?
–Lo que estamos pidiendo es un debate legislativo que reglamente las condiciones en las que se va a brindar el servicio de salud relacionado con distintas formas de practicar los distintos tipos de aborto.
–Lo que ustedes dicen es que el aborto no es un hecho discutible, sino que hay que legislar las políticas públicas para que intervenga el Estado.
–Exacto. Las mujeres no piden permiso para abortar. Lo están haciendo desde siempre. Las feministas con más trayectoria en esto, sobre todo mujeres de más de 60 años, incluidas nuestras abuelas, siempre nos cuentan que cuando no había anticoncepción el aborto era una práctica aún más común de lo que es ahora. Lo que la anticoncepción hizo, en definitiva, fue fundar las diferencias de clase. Cuando las ricas empezaron a acceder a la anticoncepción, el aborto dejó de ser un debate para todas las mujeres. Como las que mueren son pobres, el tema dejó de debatirse en el país. Pero al margen de los casos fatales, lo cierto es que todas abortamos. Lo que hay que hacer es discutir de qué forma se va a organizar el Estado para respetarnos.
–¿La ley de despenalización incluye plazos para practicar el aborto? ¿Sería legal hacerlo en cualquier tramo del embarazo?
–No. Justamente, otro de los debates que hay respecto de la legalización gira en torno al tiempo. El proyecto plantea que los abortos deberían estar despenalizados dentro de las primeras 12 semanas, salvo los no punibles, que pueden practicarse en cualquier instancia de la gestación. En este momento en nuestro país la despenalización hasta la semana 12 sería un gran avance. Por la experiencia que nos dio la línea telefónica, vemos que las mujeres consultan tempranamente. Lo hacen dentro de los tres primeros meses. Y además, si se hace en este plazo se reducen mucho los riesgos y se obliga al sistema de salud a brindar atención inmediata a las mujeres.
–Entonces, ¿si una mujer abortara en la semana 20 sí sería punible?
–Así es en el proyecto presentado por la campaña. Esto es cuestionable, porque si hablamos de autonomía y libertad ese plazo es discutible. Creemos que el debate luego de la aprobación de esta ley debería seguir hacia la total despenalización junto con una regulación flexible, para contemplar los diversos intereses y generar obligaciones claras en el Estado.
–¿Por qué cuesta tanto conseguir una sanción? ¿Es por la falta de separación entre Estado e Iglesia?
–No es sólo eso. Por supuesto que esa relación existe y marca territorios. Así como también existen fundamentalismos, posiciones conservadoras respecto de lo que se piensa que es una mujer. Pero además creo que hay una cuestión de desidia, de no pensar en las mujeres como sujetos políticos y sociales. Por ejemplo, cuando se supo que habían sido repartidos 50 mil DIU de mala calidad, nunca se planteó cuál es el perjuicio de las mujeres que se lo colocaron. ¿Quién se hace cargo de esos embarazos no deseados? ¿Cómo responde el Estado frente a eso? No se está pensando en la mujer como persona. Éste es un momento más que adecuado para que la Cámara de Diputados deje de darnos la espalda a las mujeres. Dar la espalda lo único que logra es arrojarnos a la clandestinidad y exponernos a una pérdida de dignidad.
Línea Aborto, más información, menos riesgos: 011-15-66647070 (se puede llamar o mandar un mensaje de texto y en la línea contestan gratuitamente).