domingo, 29 de noviembre de 2009

En 26 años de ¿democracia?

video

o: http://www.youtube.com/watch?v=4P9nhCwKWbo

Segundo informe sobre la atención de la línea “Aborto: más información, menos riesgos”



Disponible en PDF en: http://argentina. indymedia. org/news/ 2009/11/707859. php


1.700 llamadas. 1.700 historias. 1.700 mujeres ….la prohibición como violencia política contra las mujeres

Por Lesbianas y Feministas por la Descriminalización del Aborto

En Argentina, cada mujer enfrenta en su vida por lo menos dos abortos clandestinos. El 60% de los embarazos son no planificados. Una de cada 4 mujeres es violada a largo de su vida. 68.000 mujeres por año requieren atención médica por infección o hemorragia como consecuencia del uso de métodos inseguros para abortar. En democracia, al menos 3.000 mujeres pobres han muerto como resultado de la prohibición del aborto[1].

¿Qué derechos humanos podemos ejercer las mujeres frente a un estado que prohíbe el aborto? ¿El derecho a la vida, a la libertad, a la igualdad? ¿A la salud física, mental y moral? ¿A no ser víctimas de violencia, tortura y tratos crueles, inhumanos, degradantes? ¿A decidir libremente el número e intervalo de las hijas y los hijos? ¿A la información, educación y a medios que nos permitan disfrutar de estos derechos humanos?

En 3 meses y medio de atención, desde el 1 de agosto hasta el 20 de noviembre, la Línea “Aborto: más información, menos riesgos”, recibió 1636 llamadas[2]. Durante agosto y septiembre, la frecuencia fue de 11 llamadas por día, 1 cada media hora. Durante octubre y noviembre, el promedio fue de 16 por día. Una llamada cada 22 minutos. Llamaron mujeres de todo el país. 944 mujeres embarazadas recibieron información sobre aborto. El 77% de Capital y Provincia de Buenos Aires. Alrededor de 300 se comunicaron con la línea más de una vez para solicitar información. Otras 400 personas llamaron como acompañantes de mujeres embarazadas que buscan información sobre aborto, y en un número menor, para solicitar otro tipo de información.

El 99% de las mujeres que recibieron información tenía información previa sobre métodos inseguros de aborto, con riesgo para su salud y/o su vida. El 64% tenía información de boca en boca, el 27% tenía información de médicxs, el 17% tenía información de internet, y el 10% de farmacéuticxs. Sólo el 1% tenía información completa y correcta sobre el método para aborto con misoprostol, considerado como el más seguro en contextos de clandestinidad por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Federación Latinoamericana de Sociedades de Obstetricia y Ginecología (FLASOG).

La mantención de la prohibición del aborto como ley durante tanto tiempo, a pesar de los cambios políticos y la reafirmación de los compromisos con los derechos humanos de las mujeres, pone en evidencia una alianza extorsiva. Esta alianza mantiene al aborto clandestino y a las mujeres viviendo bajo un sistema totalitario, aún en una democracia declarada. Naturaliza la impunidad con que los varones ejercen violencia en las relaciones heterosexuales y la existencia de un estado paralelo corporativo, conformado principalmente por médicxs, laboratorios y farmacias. Realiza propaganda permanente y ejerce un control territorial de los cuerpos con útero. Esta alianza tiene recursos humanos y materiales cuantiosos y una burocracia bien pagada entre profesorxs, legisladorxs, administradorxs y juecxs.

Mientras el estado democrático invirtió en el Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable 35 millones de pesos en 2009, el estado terrorista paralelo nos cobra a las mujeres 1.000 millones de pesos al año por abortos clandestinos[3]. Este robo de nuestros cuerpos, tiempo, decisiones, nuestras vidas, trabajo, recursos, se escucha cotidianamente en la atención de la línea “Aborto, más información, menos riesgos”:

“El médico me cobra 5.000 pesos”.

“Me cobran 500 pesos cuatro pastillas”.

“Tuve que sacar un crédito en el banco”.

“Tuve que pedirle un adelanto a mi patrona”.

“Tengo que esperar que me paguen el plan”.

“Le pedí plata a todas mis amigas”.

“Vendí mi heladera”.

“Quedé debiendo el alquiler”.

“Me gasté los ahorros que tenía para arreglarme los dientes”.

“Tuve que tirar goma para pagar las pastillas”.

Esta violencia económica, poder mafioso, se afirma sembrando terror físico y moral. Bajo el silencio extorsivo que impone la prohibición, los terrorismos jurídico, médico y farmacológico de estado expresan su intensa capacidad de muerte y pericia para la crueldad.

“Tengo miedo. Me pusieron veneno para ratas”.

“Tengo miedo. En la farmacia me vendieron 4 pastillas y me dieron 2 inyecciones, no sé de qué”.

“Tengo miedo. Una enfermera le dijo a mi mamá que me tenía que abrir el útero con una cuchara”.

“Acá en este barrio el aborto es como el resfrío.”

“Me violaron, pero ninguna clínica ni hospital me hace el aborto”.

“En este pueblo hay un sólo médico que hace abortos”.

“Tengo miedo. Me dijeron que seguir con el embarazo es de alto riesgo, no me dejan irme de la clínica y no me hacen un aborto”.

“El médico no me avisó que los antibióticos anulan el efecto de las pastillas anticonceptivas. Me dijo que era una boluda por no leer el folleto”.

“Tengo miedo. A mi hermana en el hospital le dijeron asesina. Las enfermeras le dejaron el feto en la cama durante toda la noche. La policía vino a mi casa. Tengo 13 años, y estoy embarazada”.

Mafias que operan a la luz del día ofrecen y hacen abortos clandestinos, para algunas en condiciones materiales de lujo y privilegios; para otras, en condiciones de mayor riesgo, tortura, humillación y muerte.

Este aborto clandestino se realiza en sociedad…..

Para leer el informe completo hacer click Aquí

[1] Según cifras oficiales del Ministerio de Salud de la Nación.
[2] Estos datos incluyen los del primer mes, ya presentados en el primer informe de atención de la línea “Aborto, más información, menos riesgos”, presentado en la legislatura de la CABA el 21/09/09.
[3] Según cifras publicadas por diferentes medios de comunicación y obtenidas a través de relatos de la línea “Aborto, más información, menos riesgos”, los precios del aborto clandestino, ya sea quirúrgico o con medicamentos, oscilan entre 1.000 y 5.000 pesos. Sobre un costo promedio de 2.000 pesos por aborto clandestino, calculamos que en un año, 500.000 abortos clandestinos aportan a las cajas mafiosas 1.000 millones de pesos.

domingo, 18 de octubre de 2009

¿Hasta cuándo?

por Deborah Maniowicz para revista XXIII
Octubre de 2009

¿En qué consiste el proyecto de la línea telefónica para informar sobre aborto?

Es una línea telefónica de acceso público donde cualquier mujer puede obtener información sobre el aborto seguro realizado con el medicamento misoprostol, sus riesgos y sus efectos, sobre anticoncepción de emergencia y sobre sus derechos frente al personal del sistema de salud, como una herramienta de defensa frente a la violencia obstétrica. No juzgamos las decisiones de las mujeres ni intervenimos en estas decisiones. No aconsejamos ni recomendamos ni prescribimos medicamentos. Reproducimos información pública, principalmente de la OMS (Organización Mundial de la Salud, accesible en http://www.iwhc.org/storage/iwhc/documents/who_guidance_en_espaol.pdf), de la FLASOG (Federación Latinoamericana de Sociedades de Obstetricia y Ginecología(http://www.flasog.org/images/misoprostol.pdf), del Consorcio Latinoamericano contra el Aborto Inseguro (http://www.clacai.org/) y del Consorcio Médico sobre Aborto con Medicamentos (http://www.medicalabortionconsortium.org) , entre otras. La línea no recomienda, no prescribe, no aconseja, no anuncia medicamentos, ni la información brindada compromete de manera alguna a las mujeres en sus decisiones. Reproducimos información libre de prejuicios, valoraciones morales ni juicios de valor y sí, en cambio, científicamente confiable.

El misoprostol es una droga que tiene múltiples usos obstétricos. No sólo es un abortivo considerado sin riesgos por la OMS en las primeras semanas de embarazo, sino que también se utiliza para facilitar el trabajo de parto en embarazos a término, para inducir bajo supervisión médica abortos de segundo trimestre cuando se produce muerte fetal o existe riesgo para la salud de la gestante, para terminar abortos incompletos y para terminar con hemorragias pos parto. La OMS incluye al misoprostol en su listado de medicamentos esenciales (es decir, aquellos que no pueden faltar en ningun servicio de salud básico). El uso de medicamentos para realizar abortos seguros lleva más de veinte años como práctica establecida y es recomendada por la OMS y otros organismos por su eficacia y bajo riesgo de muerte y complicaciones cuando se realiza siguiendo el método correcto, el cual es muy sencillo. De hecho, por estas características lo consideran un método seguro muy valioso y útil en contextos donde el acceso al aborto está impedido o dificultado y donde el acceso a servicios de salud es malo. En los países donde el aborto es legal, las mujeres reciben información en el sistema de salud acerca de los distintos métodos y son ellas quienes deciden cuál es el mejor para sí mismas. Cuando se considera el aborto con medicamentos, existe la opción de utilizar el misoprostol en las instalaciones de salud o en la propia casa. El aborto con medicamentos es muy elegido porque muchas lo ven como más natural y porque les permite recuperar el control sobre los procesos que tienen lugar en sus propios cuerpos, potenciando su autonomía.
Sin embargo, todavía muchas mujeres no saben que este método existe. Las que saben, suelen obtener información confusa e incompleta. Según el Ministerio de Salud de la Nación, en promedio todas las mujeres abortamos dos veces en nuestra vida, y, por otro lado, el 60% de las embarazadas argentinas no planificó su embarazo. Hace años, la principal causa de muerte de embarazadas en el país deriva de las prácticas abortivas inseguras. Digamos que a través de sus varias aplicaciones es una droga que impacta específicamente en bajar los índices de mortalidad materna, índices que en Argentina son extremadamente altos y que todos los comités internacionales de derechos humanos piden que sean bajados inmediatamente. En Argentina el misoprostol es legal y es comercializado por los laboratorios Beta (bajo la marca Oxaprost) y Casasco (bajo la marca Blokium Prost).

Derechos en que nos basamos:
• A la libre expresión: tod@s tenemos derecho a expresar nuestras opiniones, creencias y a difundir datos, experiencias, teorías, técnicas.

• A gozar de los beneficios del progreso científico y de sus aplicaciones: la OMS y la FLASOG establecen un método sencillo para abortar con misoprostol. Esto permite a una gran mayoría de mujeres abortar en su hogar sin riesgos, con mínimo control médico posterior, igual al necesario frente a un aborto espontáneo. Los costos de
producir misoprostol en laboratorios son muy bajos, cualquier país puede fabricarlo. El aborto con misoprostol está entre los más recomendados por l@s médic@s en el mundo y es usado por millones de mujeres.

• A la información: el método para abortar con misoprostol es un avance tecnológico concreto que debe estar a disposición de tod@s l@s que pueden beneficiarse de su uso. El Estado debe eliminar las barreras para que las mujeres accedamos a la información, en especial si afectan nuestra salud y la prevención del embarazo no deseado. El derecho a enseñar y aprender garantiza la circulación de conocimientos sin que queden confinados a núcleos de expert@s y que tod@s puedan requerir, adquirir y difundir conocimientos sobre cualquier tema.

• Derechos de las mujeres a controlar nuestra propia salud y cuerpo, a la salud integral y al disfrute del más alto nivel posible de salud: todas tenemos derecho a decidir sobre nuestra salud y nuestro cuerpo con información verídica, conocimiento de causa y de las opciones disponibles. El Estado está obligado a darnos información sobre métodos de aborto seguro, y no puede trabar las medidas adoptadas por cada mujer para lograr sus objetivos de salud. La criminalización del aborto fuerza su práctica clandestina imponiendo riesgos para la integridad y salud física, mental y social de las mujeres. Los riesgos son mayores para mujeres excluidas y pobres. El estado debe eliminar los riesgos para que no tengamos que recurrir a abortos peligrosos y para reducir la mortalidad evitable. Naciones Unidas recomienda a los Estados eliminar las sanciones a mujeres que abortan y garantizar servicios de aborto seguro.

• Derecho de las mujeres a decidir: Las mujeres somos libres de decidir si deseamos reproducirnos y en qué momento. Ante un embarazo no deseado, el Estado debe brindarnos información completa, veraz y científicamente fundada sobre todas las opciones para que decidamos con libertad e información. En nuestro país el aborto es una opción legal para las mujeres cuando el embarazo es consecuencia de una violación o abuso, ya sea por parte de varones de nuestra familia, pareja o extraños, y cuando su vida y/o salud se ponen en riesgo por el embarazo.
En estos casos, el Estado debe garantizar el acceso al aborto, no puede poner trabas, ni castigarnos.

• A la intimidad y la confidencialidad: el Estado, la policía, l@s médic@s y enfermer@s, l@s abogad@s defensor@s, deben respetar la intimidad. La policía no puede entrar a tu casa ni llevarse cosas sin orden escrita firmada por un@ juez@. Tampoco puede hacerte preguntas y nadie, ni siquiera un@ juez@ puede obligarte a responder preguntas cuando estás acusada, o creés que te pueden acusar de un delito. Toda la información que das a l@s médic@s y auxiliares durante tu atención, incluso en complicaciones por aborto o violencia sexual, es confidencial y secreta, igual que tu tratamiento, estudios y diagnóstico. L@s médic@s no pueden compartir la información con la policía o l@s jueces. El no respeto a la confidencialidad afecta negativamente la salud y bienestar de las mujeres. Violar el deber de confidencialidad es un delito grave.

• A la igualdad y no discriminación: son prohibidos el machismo, sexismo, la homofobia, lesbofobia, misoginia y el racismo. Negar información y servicios de anticoncepción y aborto legal a una mujer es una discriminación prohibida. El Estado debe garantizar estos derechos cuando l@s encargad@s de prestarlos se niegan por razones de conciencia.

¿En qué paises funciona?

Funciona en Ecuador desde hace casi dos años, en Chile desde el 28 de mayo de este año, en Argentina desde el 31 de julio y a fin de año comenzará a funcionar en Perú. También se prepara en otros países de América Latina. No es casual que un proyecto de estas caracteristícas se asiente y extienda en esta región. Los sectores conservadores en Latinoamérica se han encargado también de monopolizar la información para que sólo algunas elites accedan al conocimiento, con clara conciencia de que esto es un mecanismo de poder. Aún antes de la existencia de proyectos como la línea de información, el aborto clandestino con misoprostol estaba ya muy extendido en el plano regional, y ese es uno de los motivos principales por el cual es indispensable difundir información correcta, veraz, completa, científica y sin prejuicios para que sea un método realmente eficiente, de manera que las mujeres no interpreten que no funciona y que su única opción sería recurrir a métodos inseguros como las sondas, agujas, hierbas, etc. Es decir, brindar información adecuada sobre uso eficiente y correcto del misoprostol es una manera de reducir los daños causados por el aborto inseguro. Lo que sucede en general es que la información circula mal y cualquier método mal usado tiene riesgos.

¿Cuándo comenzó a funcionar la línea en Argentina?

La línea se puso en funcionamiento el 31 de julio de este año.

¿Cuántas visitas recibieron?

No recibimos ninguna visita porque no tenemos ningún tipo de contacto personal con las mujeres, no somos una clínica, ni un consultorio ni una consejería. Las mujeres sólo interactúan con nosotras por vía telefónica.
Durante el primer mes se recibieron 345 llamados, incluyendo a mujeres de todas las edades, y de 17 provincias.
Actualmente, el número de llamadas diarias se ha quintuplicado, gracias a la difusión de los medios de comunicación, del movimiento de mujeres y de otras organizaciones sociales que sostienen este proyecto en todo el país. Ya han llamado de todas las provincias.

¿Quiénes atienden el telefono (medicos, voluntarios, psicologos...)?

En la articulación que lleva adelante este proyecto regional no somos médicas ni quienes atienden la línea, ni quienes hacemos el trabajo de vocería. Sí trabajamos con médicos y médicas expertos/as en temas de misoprostol y aborto con medicamentos. Con ellas/os construimos en conjunto nuestro protocolo de atención y estamos actualizándonos permanentemente.

La idea de no ser médicas es uno de los principios políticos del proyecto, ya que consideramos que la transmisión de conocimiento entre pares es un gran método para abordar temáticas tan estigmatizadas como la del aborto. Aclaramos siempre que no somos médicas y que es obligación de las y los médicos brindar la información que damos; que las mujeres tienen derecho a consultar con sus médicas/os sobre el aborto, los distintos métodos, las características, riesgos y ventajas de cada uno; y que si sus médicas/os les niegan esta información tienen derecho a recurrir a otra/o que sí la brinde y que evalúe su caso personal. En la línea no evaluamos casos individuales, simplemente damos información pública general, resultados de estudios, información que se encuentra en el prospecto, contraindicaciones, la información que dio el gobierno sobre las precauciones por la falsificación de medicamentos, direcciones de hospitales públicos, información del programa de salud sexual y reproductiva. Toda información pública y veraz ya publicada relacionada con aborto. Quienes atendemos el teléfono somos mujeres que damos información a otras mujeres con un esquema de educación entre pares. Nos sirven de modelo experiencias históricas como la de los movimientos GLTTB que en los '90 tomaron en sus manos transmitir información a sus pares sobre HIV y cáncer de mamas y cuello de útero -cuestiones centrales para esos colectivos.

¿Reciben capacitaciones quienes atienden las líneas?

Nos capacitamos durante seis meses para este trabajo, con personas experimentadas, especializadas, tanto con médicas/os locales como con compañeras de los otros países. Seguimos haciéndolo permanentemente.

¿Cómo se financia?, ¿Quién sustenta el proyecto?

El proyecto cuenta con un financiamiento mínimo de Women on Waves, que donó un dinero para poder arrancar y del Fondo de Solidaridad XminusY, que es una financiadora holandesa que aporta donaciones para organizaciones y movimientos comprometidos con el cambio social. Quienes atienden la línea y quienes hacemos vocería o trabajo legal donamos nuestro trabajo. Los médicos y las médicas que trabajan como comité asesor también donan su trabajo.

¿De qué organismos recibieron apoyo?

Tenemos una "Declaración por la Información Pública para Abortar más Seguras" que elaboramos en cuando presentamos la línea y que está firmada por más de 200 organizaciones nacionales e internacionales sociales, territoriales, sindicales, de mujeres, gltb, feministas, partidos políticos e incluso organismos gubernamentales. Entre ellas mencionamos a Médicos del Mundo, la Cátedra Libre de Salud y Derechos Humanos de la Facultad de Medicina de la UBA, el Municipio de Morón, el INADI, y personas como legisladoras y legisladores porteños, diputadas y diputados nacionales, diputadas de la CABA, juristas y académicas/os.

¿Qué ayuda brindan a las personas que llaman?

Nosotras no brindamos ayuda si se piensa en asistencia, lo que brindamos es información confiable, veraz y oportuna. Información de fuentes autorizadas acerca de cuáles son los efectos del misoprotol, cómo se utiliza, cómo es el proceso normal subsiguiente, cómo detectar las señales de complicaciones y qué hacer frente a ellas. También, como ya hemos mencionado, sobre los derechos de las mujeres frente al personal de salud, sobre violencia sexual y doméstica y sobre anticoncepción de emergencia.
Creemos que esta información es vital en un país donde según el propio Ministerio de Salud de la Nación todas las mujeres, en promedio, abortamos dos veces en nuestras vidas a pesar de la ilegalidad de la práctica, lo que quiere decir que lo hacemos de manera clandestina, de ahí los riesgos altos para la salud y la vida de las mujeres. Donde todas las muertes son de mujeres pobres o de clase media empobrecida, y donde gran cantidad de muertes y daños graves a la salud se producen porque las mujeres no quieren ir a un hospital frente a los daños causados por las prácticas inseguras (sondas, agujas, hierbas) por miedo a ser denunciadas y maltratadas y donde se practican alrededor de 700.000 abortos anuales.

¿Recomiendan la utilización de remedios?
Nosotras no recomendamos nada, las mujeres nos llaman buscando información para comparar con otras fuentes, algunas más confiables, otras menos. Ellas toman sus propias decisiones, no estan esperando que nadie las tome por ellas. Buscan información sobre aborto porque es una experiencia que nos conecta a todas y de la cual nos es negado hablar incluso con nuestras/os médicas/os en función de una restricción que se termina transformando en una prohibición absoluta de siquiera mencionar la palabra aborto.
Recibir la información que nosotras brindamos no condiciona a nadie a interrumpir un embarazo y, si decidiera hacerlo, tampoco condiciona a utilizar un método en lugar de otro.

Por último, consideramos indispensable y urgente la aprobación del proyecto de ley presentado por la Campaña Nacional por el Derecho al aborto legal, seguro y gratuito, que hace dos años duerme en la Cámara de Diputados.

jueves, 1 de octubre de 2009

28 de Septiembre

El 28 de Septiembre se realizó en Buenos Aires una marcha en el dia por el derecho al aborto latinoamericano y del caribe. Más de 500 personas pedimos que se sancione yá la ley que permite el aborto hasta la semana 12 libremente.






La foto es gentileza de Gisela Volá, de Cooperativa Sub

Se quintuplicaron las llamadas a la línea

7 de octubre de 2009
Nota para Critica de la Argentina por Josefina Licitra
Una semana atrás, una tapa de Crítica de la Argentina reveló que cada 30 minutos una mujer llamaba a la línea telefónica “Aborto: más información, menos riesgos” para asesorarse sobre cómo interrumpir un embarazo con recursos farmacológicos.
A siete días de esa nota, la línea quintuplicó la cantidad de llamados (ahora hay diez por hora, frente a los dos que había el martes pasado), un auge que dio pie a la organización Lesbianas y Feministas por la Descriminalización del Aborto –a cargo de la gestión de esta vía de información– para exigir aún con más vehemencia el tratamiento y la sanción de una ley por el derecho al aborto seguro y gratuito antes de fin de año.
La demanda se hará hoy, Día por la Despenalización del Aborto en América Latina y el Caribe, durante una marcha que se realizará a las cinco de la tarde desde Plaza de Mayo y hasta la Plaza del Congreso. “Desde que salió la nota completamos el mapa del país: nos faltaban seis provincias por llamar, pero ahora llaman de todos lados, estamos desbordadas –asegura Verónica Marzano, una de las impulsoras de la línea de asesoramiento–. Es importante aprovechar esta repercusión para exigir al Poder Legislativo que sancione una ley. De hecho, desde que se publicó en Crítica de la Argentina hubo hasta miembros de la Corte Suprema que interpelaron a los propios legisladores para que este tema se debatiera”.
La ley que presenta la Campaña Nacional por el Derecho a un Aborto Legal, Seguro y Gratuito, y que está en este momento en el Congreso Nacional, lleva la firma de la diputada socialista Silvia Augsburger y fue consensuada con varios movimientos sociales (colectivos feministas, de derechos humanos y GLTTB). A pesar de que el proyecto cuenta con el aval y la cooperación de varias organizaciones –y a pesar de que el tema de la despenalización del aborto está en un punto clave del debate público– es muy poco lo que se sabe respecto de esta ley, y es poca –ínfima– la cantidad de gente que habla del tema desde la información, en vez de hacerlo desde los prejuicios. Para despejar incógnitas está Luciana Sánchez, miembro de la campaña y abogada de la organización feminista que gestiona la línea telefónica de aborto farmacológico.

–¿Es el primer proyecto que pide la despenalización del aborto?
–En absoluto. Desde hace ya más 20 años existe la tradición de que los movimientos de mujeres presenten proyectos de ley para que el aborto se legalice o se despenalice, pero nunca son tratados, pierden estado parlamentario y caen. A lo máximo que han llegado es al tratamiento en alguna comisión, pero el Congreso tiene mecanismos típicos para que estos proyectos nunca lleguen al recinto.
–¿Por qué hay un solo proyecto sobre este tema en el Congreso?
–No hay uno solo, hay por lo menos tres. La campaña respalda uno, que es el de la diputada Augsburger, presentado en 2008. Pero también hay uno de Vilma Ibarra, que contempla que el aborto sólo sea realizado en un hospital. Es decir que las mujeres, en la intimidad de sus hogares, no podrían practicárselo. Éste es uno de los grandes puntos de debate que plantea la discusión sobre despenalización: si el aborto tiene que ser en un hospital o si las mujeres pueden hacerlo en otro espacio.
–Pero esta discusión se salda con la propuesta del misoprostol, que se usa de forma doméstica.
–Exacto. El misoprostol es un medicamento que cambió los paradigmas de esta discusión. Ahora, las mujeres pueden ejercer su derecho sin que los médicos lo obstaculicen. En cambio, en los demás tipos de aborto no importa la seguridad de los métodos, la intervención de los médicos es inevitable. El misoprostol reduce los costos del sistema de salud, algo que ya se está viendo en los países donde el aborto es legal y en aquellos como India, con una infraestructura hospitalaria más que deficiente. La OMS recomienda el misoprostol como un medicamento esencial para la salud de las mujeres. Si cada mujer tiene dos abortos en su vida, según estadísticas del Ministerio de Salud, y todos esos abortos tienen que pasar por el sistema médico, ésa es una carga impresionante. Y además tiene consecuencias de clase muy claras: una vez más, se ven beneficiadas las mujeres que están incluidas en el circuito de salud. Si se aprobara una ley que estableciera que el aborto sólo puede ser hecho en hospitales, habría que esperar al menos cien años más para que todas las mujeres pudieran acceder a los hospitales y a un aborto seguro.
–¿Cuál es el tercer proyecto?
–Hay uno presentado en forma posterior por la diputada Augsburger, también respaldado por la campaña, y es sobre aborto no punible. En este último caso, la discusión no se saldó en el Congreso pero en la práctica sí fue saldada con la aparición de la Guía de Aborto no Punible, que establece que el aborto es legal en cuatro casos: cuando hay riesgo para la salud de la mujer, riesgo de vida para la mujer, violación, y violación o atentado al pudor sobre una mujer con sus capacidades disminuidas.
–¿Cuál es la diferencia de este último proyecto con el que ustedes piden que se apruebe?
–Creemos que la restricción de la legalidad del aborto a cuatro casos es inconstitucional. Y eso exige plantear en qué consiste el aborto. Si el aborto está vinculado a la autonomía y la libertad de las mujeres, entonces el Congreso no puede sancionar ninguna ley. Es antidemocrático que el Congreso regule algo que no se puede regular, como es la propia libertad de elección.
–Si el Congreso no debe regular el aborto, ¿entonces por qué se pide la sanción de una ley?
–Lo que estamos pidiendo es un debate legislativo que reglamente las condiciones en las que se va a brindar el servicio de salud relacionado con distintas formas de practicar los distintos tipos de aborto.
–Lo que ustedes dicen es que el aborto no es un hecho discutible, sino que hay que legislar las políticas públicas para que intervenga el Estado.
–Exacto. Las mujeres no piden permiso para abortar. Lo están haciendo desde siempre. Las feministas con más trayectoria en esto, sobre todo mujeres de más de 60 años, incluidas nuestras abuelas, siempre nos cuentan que cuando no había anticoncepción el aborto era una práctica aún más común de lo que es ahora. Lo que la anticoncepción hizo, en definitiva, fue fundar las diferencias de clase. Cuando las ricas empezaron a acceder a la anticoncepción, el aborto dejó de ser un debate para todas las mujeres. Como las que mueren son pobres, el tema dejó de debatirse en el país. Pero al margen de los casos fatales, lo cierto es que todas abortamos. Lo que hay que hacer es discutir de qué forma se va a organizar el Estado para respetarnos.
–¿La ley de despenalización incluye plazos para practicar el aborto? ¿Sería legal hacerlo en cualquier tramo del embarazo?
–No. Justamente, otro de los debates que hay respecto de la legalización gira en torno al tiempo. El proyecto plantea que los abortos deberían estar despenalizados dentro de las primeras 12 semanas, salvo los no punibles, que pueden practicarse en cualquier instancia de la gestación. En este momento en nuestro país la despenalización hasta la semana 12 sería un gran avance. Por la experiencia que nos dio la línea telefónica, vemos que las mujeres consultan tempranamente. Lo hacen dentro de los tres primeros meses. Y además, si se hace en este plazo se reducen mucho los riesgos y se obliga al sistema de salud a brindar atención inmediata a las mujeres.
–Entonces, ¿si una mujer abortara en la semana 20 sí sería punible?
–Así es en el proyecto presentado por la campaña. Esto es cuestionable, porque si hablamos de autonomía y libertad ese plazo es discutible. Creemos que el debate luego de la aprobación de esta ley debería seguir hacia la total despenalización junto con una regulación flexible, para contemplar los diversos intereses y generar obligaciones claras en el Estado.
–¿Por qué cuesta tanto conseguir una sanción? ¿Es por la falta de separación entre Estado e Iglesia?
–No es sólo eso. Por supuesto que esa relación existe y marca territorios. Así como también existen fundamentalismos, posiciones conservadoras respecto de lo que se piensa que es una mujer. Pero además creo que hay una cuestión de desidia, de no pensar en las mujeres como sujetos políticos y sociales. Por ejemplo, cuando se supo que habían sido repartidos 50 mil DIU de mala calidad, nunca se planteó cuál es el perjuicio de las mujeres que se lo colocaron. ¿Quién se hace cargo de esos embarazos no deseados? ¿Cómo responde el Estado frente a eso? No se está pensando en la mujer como persona. Éste es un momento más que adecuado para que la Cámara de Diputados deje de darnos la espalda a las mujeres. Dar la espalda lo único que logra es arrojarnos a la clandestinidad y exponernos a una pérdida de dignidad.
Línea Aborto, más información, menos riesgos: 011-15-66647070 (se puede llamar o mandar un mensaje de texto y en la línea contestan gratuitamente).

Línea Aborto, mas información menos riesgos Informe del primer mes

(Versión en inglés)

El lunes 21 de Septiembre presentamos los datos y hallazgos del primer mes de atención de la línea en la legislatura porteña, en el salón San Martin.
Realizaron comentarios sobre el informe:

Diana Maffía, legisladora porteña, Presidenta de la Comisión especial de igualdad real de oportunidades y de trato entre mujeres y varones
Gabriela Alegre, legisladora porteña, Presidenta de la Comisión de Mujer, Infancia, Adolescencia y Juventud.
Fernando Giayetto, médico ginecólogo. Asesor de la línea aborto más información menos riesgos.
Paula Castello, integrante de AMARC. (Asociación mundial de radios comunitarias)
Presentó los datos: Gabi Diaz Villa de Lesbianas y Feministas por la descriminalización del aborto.

Informe

"HALLAZGOS Y REFLEXIONES A UN MES DE ATENCION DE LA LINEA “ABORTO: MAS INFORMACION, MENOS RIESGOS”

Es necesario hablar de aborto sin eufemismos ni moralinas.
El aborto ya fue: Uno por cada minuto que pasa. El aborto nos inscribe a todas las mujeres en una experiencia común. Según el Ministerio de Salud, en promedio, todas las mujeres pasamos por dos procesos de aborto durante nuestras vidas. El misoprostol nos permite hacerlo sin riesgos, con mínimo control médico posterior.

El misoprostol cambia los términos del debate sobre aborto.

En países donde el aborto está restringido, el misoprostol revela que la verdadera causa de muerte de las mujeres que abortan, no son los métodos inseguros sino la violencia médica.
La corporación médica juega un rol fundamental en la desinformación sobre aborto, amplificado por los medios de comunicación masiva. El objetivo de esta alianza es custodiar la ruta del semen hasta las últimas consecuencias: no es suficiente embarazar, nos quieren obligar a parir.

La experiencia de la línea “Aborto: más información, menos riesgos” viene a sumar fuerzas con la ya iniciada desarticulación de la connivencia entre las corporaciones medica y mediática en el control sobre los cuerpos con útero.

La realidad que la línea viene a sacar del closet es el aborto como acto performativo de autonomía: el aborto que no es un drama, el aborto que no pide permiso ni perdón. El aborto que se estima que asciende a entre 460.000 y 700.000 por año aquí en la Argentina.

En este mes de atención (31/7 al 31/8), la línea ha recibido 345 llamadas, atendiendo sólo 6 horas por día. El 23 % de las llamadas fueron desde Ciudad de Buenos Aires. De Provincia de Buenos Aires, 30%. El resto se distribuye en otras 15 provincias. Este gran éxito ha sido posible gracias al trabajo de difusión del número de los movimientos sociales, las organizaciones de mujeres y feministas, las redes de solidaridad de mujeres y personas comprometidas, como así también la amplia red de radios comunitarias y medios locales e independientes.

El promedio de llamadas diarias, entonces, es de 11, y cada comunicación dura aproximadamente 20 minutos. 204 llamadas fueron para requerir información específica sobre aborto con misoprostol.

Hemos brindado información sobre aborto con misoprostol científica, completa, actualizada, de manera comprensible y oportuna. Personalizada, en una conversación anónima, confidencial y sin prejuicios. El hecho de poder recurrir a personas que no abren juicios sobre las situaciones puntuales que atraviesan las mujeres es parte del valor que ellas mismas le dan a la línea y permite de manera fluida y eficaz la apropiación de saberes para una decisión informada.
Las mujeres que llamaron a la línea ya tenían referencias sobre el misoprostol o “la pastilla para abortar”. Estas referencias estaban cargadas de mitos, errores, prejuicios. Era información falsa, desactualizada e incompleta.

En la enorme mayoría de los casos refirieron que esta búsqueda de información era parte de una estrategia conjunta con otras personas. El 92 % llamó acompañada. En el 23 % de las veces, por sus parejas. Sólo el 8% dijo querer enfrentar este proceso en soledad o no tener con quien compartirlo. Las menores de 21 años que han llamado, 11%, lo han hecho acompañadas por sus madres.

Hemos recibido llamadas de mujeres de todas las edades, de 13 a 47 años. Mujeres en diversas etapas de su vida, de su período de capacidad reproductiva. Todas con dudas, temores, ansiedades, miedos parecidos. Todas unidas por la invisible cadena de tabúes que rodean el cuerpo, la sexualidad, la maternidad, la capacidad de decisión de las mujeres.

La gran mayoría de las mujeres que llama conoce las fechas de su ciclo menstrual, ha estado embarazada anteriormente, sabe cómo confirmar un embarazo y cómo acceder a una ecografía. Pero no tienen información sobre su propia vagina, sobre los procesos de embarazo, aborto o parto.

Solo en el 37 % de las llamadas las mujeres manifestaron haber usado algún tipo de anticoncepción, que falló.

De las conversaciones en la línea surge que el 82% de los varones no usó preservativo. Las mujeres explicitan las dificultades que encuentran para negociar con ellos la anticoncepción y prevención de ITS: mientras el 11% dijo tomar pastillas anticonceptivas, otras dicen frases como “me dijo que era estéril”, “prometió acabar afuera”, “no lo pude evitar”, “me dijo que se hizo una vasectomía”. Son los varones quienes controlan las condiciones del encuentro sexual. Esto pone de manifiesto la necesidad de abordar explícitamente las asimetrías de poder en las relaciones heterosexuales desde las políticas de educación y salud sexual.

Según nuestra experiencia en la línea, las mujeres buscan información sobre aborto tempranamente. Las mujeres llamaron con un tiempo de gestación promedio de 7,4 semanas. Es importante recordar que el aborto con misoprostol registra su mayor eficacia entre la semana 7 y 9 de gestación.

La mayoría de las mujeres que llamaron a la línea manifestó haber consultado previamente a su médica/o por información sobre aborto, y haber recibido información falsa: que el misoprostol puede causarle un derrame cerebral, que necesitaran transfusiones de sangre, que las pastillas no funcionan, que se colocan dentro del útero, que el útero puede estallar, que es un método letal, que causan infertilidad, etc.

También expresaron que sus médicos/as se negaron a brindarles la información solicitada, incluso en casos en que las mujeres manifestaron padecer enfermedades o estar bajo tratamientos incompatibles con la continuación del embarazo. Hemos escuchado de las mujeres frases como “dijo yo estudié para salvar vidas”, “no me puede sacar algo que late”, “me mandó al carajo”.

Además, tenían nula información sobre cómo es un proceso de aborto, qué esperar, cómo reconocer una hemorragia o infección y qué hacer al respecto.

Algunas mujeres no sabían cómo acceder a atención médica. Otras, la gran mayoría, siente que no puede acceder a ella: más del 90% manifestó sentirse intimidada por conocer experiencias de violencia, amenazas o denuncias sufridas por mujeres a manos de personal de salud.
Ninguna de las mujeres que llamaron sabían cuáles son sus derechos frente a un médico o una médica, no conocían el deber de confidencialidad ni la obligación legal de atender un aborto en curso, incompleto o brindar atención postaborto.

Tampoco conocían información sobre las situaciones en que el aborto es legal ni cómo acceder a un aborto no punible.

La violencia obstétrica y médica es una forma de coartar la autonomía de las mujeres exponiéndolas a enormes riesgos para su salud y negándoles acceso a información sobre el método correcto para abortos con misoprostol. La OMS establece al misoprostol como un medicamento esencial para la atención básica de salud de las mujeres. El aborto con misoprostol es considerado un método de aborto sin riesgos que hasta las 12 semanas de gestación, las mujeres pueden realizar por si mismas en sus casas, sin supervisión medica alguna, y con mínima atención medica posterior, aún en condiciones de clandestinidad.

La corporación médica actúa como policías, jueces y verdugos, castigando a las mujeres que abortan con la vulneración de sus derechos a la salud, a la información, a la atención médica digna.

Las mujeres sufren toda clase de violencias y vulneración de sus derechos cuando se enfrentan a un embarazo y buscan información sobre aborto. Los y las médicos/as violan sistemáticamente sus deberes: aterrorizan a las mujeres con información falsa, niegan información que es su deber brindar, violan la confidencialidad.

Según datos oficiales, 74 son las mujeres muertas por aborto inseguro durante el 2007. Según fuentes expertas, la mortalidad de las mujeres que abortan está bajando gracias al uso de misoprostol. Prohibir o restringir el acceso al misoprostol por cualquier medio, incluido su precio, implica violentar la autonomía de las mujeres, obligándolas a enfrentar altos riesgos para su salud, que incluso pueden derivar en muerte.

Ciudadanas de segunda en una democracia tibia restringida geográficamente a las grandes ciudades y zonas donde la información circula por otros canales además de los medios de comunicación masiva hegemónicos. Una democracia que, para las mujeres, llega hasta el ombligo y continúa en las rodillas. El resto es del Estado, y es un Estado dictatorial.

A un mes de atención de la línea, podemos decir que las mujeres estamos dispuestas a ejercer nuestros derechos aún a pesar de las amenazas, los castigos y los riesgos a los que nos exponen los médicos/as y los medios hegemónicos. Es obligación del Estado garantizar el derecho a la información en temas de salud sexual y derechos reproductivos, en especial en temas de aborto seguro. De acuerdo con el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, la mayoría de las muertes de mujeres embarazadas por causas de abortos inseguros son perfectamente evitables y la falta de información sería una de las principales causas de la mortalidad de mujeres en general y de las muertes por abortos inseguros en particular.

Por lo tanto, cada médico/a que niega información sobre aborto seguro se convierte en cómplice del femicidio impuesto por la prohibición del aborto y falta a su deber médico de proteger la salud y la vida de sus pacientes. Cada medio de comunicación que transmite información parcial, falsa, sesgada y cargada de misoginia se convierte también en cómplice, faltando su deber democrático de contribuir a la generación de agencia política crítica a través de la diseminación del conocimiento.

La información sobre aborto seguro no puede seguir transmitiéndose en secreto. Basta de hipocresía. El silencio no es salud.

OPINIONES- Del lado de las mujeres

Mario Sebastiani (Miembro del Servicio de Obstetricia y Comité de Bioética del Hospital Italiano)

"El conocimiento médico no nos pertenece sino que le pertenece a la gente. Toda consulta sobre la cual nosotros tengamos un conocimiento, lo lógico es dárselo a quienes han permitido que seamos médicos. No puedo, a priori, censurar lo que voy a decir. Eso es paternalismo y no autonomía. Dado que no se ofrece otro tipo de solución a la gente que quiere interrumpir una gestación, bienvenido sea el número telefónico, que seguramente da una información precisa de la situación. Le guste a quien le guste, el aborto está desapareciendo del ámbito médico para convertirse en un acto privado de las mujeres. Esto es producto de la tecnología y de que las mujeres han sido castigadas cuando necesitaron acercarse a la medicina y sus instituciones: encontraron denuncias, victimización y juzgamiento. Las respuestas que encontraron de nosotros fueron de cuarta. Cuando las mujeres tardan en consultar, el aborto se convierte en una intervención compleja. No favorezco el aborto, pero si lo va a haber, la medicina tienen que estar del lado de estas mujeres"
Declaraciones al diario Critica de la Argentina, a proposito de la presentación del primer informe de la linea Aborto, más información, menosriesgos.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Derechos que nos permiten hacer este trabajo

• A la libre expresión:

Todxs tenemos derecho a expresar nuestras opiniones, creencias y a difundir datos, experiencias, teorías, técnicas.

• A gozar de los beneficios del progreso científico y de sus aplicaciones:

La OMS y la FLASOG recomiendan un método sencillo para abortar con misoprostol. Usado correctamente, este método tiene los mismos riesgos para la salud de las mujeres que un aborto espontáneo.
Esto permite a una gran mayoría de mujeres abortar en su hogar sin riesgos, con mínimo
control médico posterior, igual al necesario frente a un aborto espontáneo. Los costos de
producir misoprostol en laboratorios son muy bajos, cualquier país puede fabricarlo. El aborto
con misoprostol está entre los más recomendados por l@s médic@s en el mundo y es usado
por millones de mujeres.

• A la información:

El método para abortar con misoprostol es un avance tecnológico concreto
que debe estar a disposición de tod@s l@s que pueden benefi ciarse de su uso. El estado debe
eliminar las barreras para que las mujeres accedamos a la información, en especial si afectan
nuestra salud y la prevención del embarazo no deseado. El derecho a enseñar y aprender
garantiza la circulación de conocimientos sin que queden confi nados a núcleos de expert@s
y que tod@s puedan requerir, adquirir y difundir conocimientos sobre cualquier tema.

• Derechos de las mujeres a controlar nuestra propia salud y cuerpo, a la salud integral y al disfrute del más alto nivel posible de salud:

Todas tenemos derecho a decidir sobre nuestra salud y nuestro cuerpo con información verídica, conocimiento de causa y de las opciones disponibles. El estado está obligado a darnos información sobre métodos de aborto seguro, y no puede trabar las medidas adoptadas por cada mujer para lograr sus objetivos de salud. La criminalización del aborto fuerza su práctica clandestina imponiendo riesgos para la integridad y salud física, mental y social de las mujeres. Los riesgos son mayores para mujeres excluidas y pobres. El estado debe eliminar los riesgos para que no tengamos que recurrir a abortos peligrosos y para reducir la mortalidad evitable. Naciones Unidas recomienda a los estados eliminar las sanciones a mujeres que abortan y garantizar servicios de aborto seguro.

• Derecho de las mujeres a decidir:

Las mujeres somos libres de decidir si deseamos reproducirnos y en qué momento. Ante un embarazo no deseado, el estado debe brindarnos información completa, veraz y científi camente
fundada sobre todas las opciones para que decidamos con libertad e información. En nuestro
país el aborto es una opción legal para las mujeres cuando el embarazo es consecuencia
de una violación o abuso, ya sea por parte de varones de nuestra familia, pareja o extraños.
En estos casos, el estado debe garantizar el acceso al aborto, no puede poner trabas, ni castigarnos.

• A la intimidad y la confidencialidad:

El estado, la policía, l@s médic@s y enfermer@s, l@s abogad@s defensor@s, deben respetar la
intimidad. La policía no puede entrar a tu casa ni llevarse cosas sin orden escrita fi rmada por
un@ juez@. Tampoco puede hacerte preguntas y nadie, ni siquiera un@ juez@ puede obligarte
a responder preguntas cuando estás acusada, o creés que te pueden acusar de un delito. Toda la
información que das a l@s médic@s y auxiliares durante tu atención, incluso en complicaciones
por aborto o violencia sexual, es confi dencial y secreta, igual que tu tratamiento, estudios y
diagnóstico. L@s médic@s no pueden compartir la información con la policía o l@s jueces. El
no respeto a la confi dencialidad afecta negativamente la salud y bienestar de las mujeres.
Violar el deber de confi dencialidad es un delitos grave.

• A la igualdad y no discriminación:

Son prohibidos el machismo, sexismo, la homofobia, lesbofobia, misoginia y el racismo. Negar información y servicios de anticoncepción y aborto legal a una mujer es una discriminación prohibida.
El estado debe garantizar estos derechos cuando l@s encargad@s de prestarlos se niegan por razones de conciencia.

lunes, 10 de agosto de 2009

Más información, menos riesgos

Por Ana Clara Bórmida 12.8.2009

Una organización no gubernamental lanzó una línea telefónica que brinda información sobre el uso de un medicamento para interrumpir los embarazos no deseados. La Organización Mundial de la Salud avala el uso de métodos abortivos seguros como éste. El Estado argentino sigue ignorando el debate.


La organización Lesbianas y feministas por la descriminalización del aborto, en el marco de un trabajo compartido con activistas de Ecuador y Chile, lanzó la línea telefónica Aborto, más información, menos riesgos, que tiene como objetivo democratizar la información sobre métodos abortivos seguros, como lo es el uso de misoprostol. Se trata de una línea gratuita para asesorarse sobre este procedimiento avalado por la Organización Mundial de la Salud.

En América Latina el aborto es ilegal y como se sabe la Argentina no es la excepción. Lo cierto es que la interrupción del embarazo se practica en forma clandestina y eso implica varios riesgos, entre ellos la muerte. Los datos son contundentes: según cifras del Ministerio de Salud de la Nación, el 60% de los embarazos no fueron buscados. Por este motivo, 500 mil mujeres al año realizan abortos, de las cuales 68 mil deben acudir a hospitales públicos por complicaciones, y por lo menos 100 mueren.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la prevención de la mortalidad a causa de prácticas abortivas en los países donde esas tasas son altas, constituye una medida de buena política de salud pública. Pero en la Argentina, el Estado no garantiza que las mujeres puedan realizarse abortos de manera segura. Sin embargo, medios para interrumpir embarazos de manera insegura están al alcance de la mano. En los últimos años se gestó un vasto mercado negro de un fármaco llamado Oxaprost 75, cuya composición contiene Diclofenac (un antiinflamatorio) y Misoprostol (un aislante gástrico que resulta abortivo). Según investigaciones, este mercado ilegal se formó gracias a las propiedades abortivas del remedio en cuestión.

El misoprostol es considerado por la OMS un método de aborto seguro, sin riesgos, y con un mínimo de control médico posterior. Además, según esta entidad, es un medicamento esencial, es decir, necesario para considerar que un servicio de salud alcanza el nivel básico de condiciones. En este sentido, se trata de un bien social que debería garantizar el Estado. Sin embargo en la Argentina se comercializa solo con Oxaprost.

Teniendo en cuenta que el misoprostol garantiza un procedimiento abortivo seguro, la organización Lesbianas y feministas por la descriminalización del aborto lanzó la línea telefónica Aborto, más información, menos riesgos con el fin de brindar información al respecto. 'La idea oscurantista acerca de que el conocimiento científico solo puede estar en manos de unos pocos, es muy propia de contextos como el nuestro. Nosotras consideramos que el conocimiento es un bien social que debe ser distribuido equitativamente y que las mujeres tenemos derecho a saber qué es un aborto, cómo sucede, qué podemos esperar y cómo no morir por abortos clandestinos', explica Verónica Marzano, integrante de Lesbianas y feministas por la descriminalización del aborto. El objetivo político del proyecto consiste en llegar a la legalización y de este modo disminuir la tasa de mortalidad de las mujeres que interrumpen sus embarazos.

-¿Creen que esto es un paso previo para la legalización del aborto?

Nosotras apoyamos el trabajo de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito y estamos por la legalización del aborto, esa es la meta de fondo. Las mujeres debemos poder acudir a un servicio de salud, público o privado, y recibir toda la información necesaria acerca de todas las opciones disponibles para tomar nuestras decisiones de manera informada. El aborto, quirúrgico o con medicamentos, es una práctica muy segura en los países donde es legal y no se necesita infraestructura especial. Debería ser legal y las mujeres tener acceso a él, así como a consejerías pre y post aborto en cualquier lugar donde se encuentren
La legalización del aborto es una deuda del Estado con sus habitantes, y algo que Argentina ha tomado como compromiso como signataria de diversos acuerdos y declaraciones internacionales de derechos humanos. Ha sido recomendada por el comité de la CEDAW; también se refiere al tema el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en su última resolución sobre mortalidad materna y la OMS reconoce que la prohibición del aborto causa los abortos inseguros que ponen en riesgo la salud y vida de las mujeres.

-Teniendo en cuenta que en la Argentina existe un mercado negro de oxaprost ¿consideran que es una hipocresía del Estado seguir manteniendo el aborto en la ilegalidad y la clandestinidad, cuando permiten que se venda esta pastilla?

La hipocresía es que sabiendo esto el misoprostol solo se comercialice en forma de Oxaprost, debiendo las mujeres tolerar los efectos secundarios del diclofenac con el que viene, que son superiores a los del misoprostol –y es la razón por la cual el diclofenac se recubre de misoprostol para uso gástrico. Asimismo, el Oxaprost tiene un elevado precio porque que solo lo comercializa un laboratorio para uso gástrico, a pesar de que el costo de producción de misoprostol es bajo.

Y por supuesto la mayor hipocresía es seguir manteniendo el aborto en la ilegalidad siendo que en Argentina se practica un aborto clandestino por minuto, según cifras oficiales.

La otra hipocresía consiste en aplicar la ley penal selectivamente: no hay mujeres blancas procesadas o presas por abortos clandestinos, no hay médicos/as procesados o condenados por aborto clandestino, no los hay tampoco por violar el secreto profesional, ni por maltratar a las mujeres que abortan. Esta aplicación selectiva de la ley penal perjudica a quienes son más pobres y vulnerables, que serán denunciadas, procesadas y eventualmente castigadas. La falta casi total de respeto a los derechos humanos de las mujeres que abortan atenta contra la posibilidad de que ante una señal de alarma, ya sea por un aborto espontáneo, inducido, legal o ilegal, las mujeres acudan a los hospitales y centros de salud sin demora, y que puedan identificar estas señales de alarma lo antes posible para garantizar la atención temprana. De todas maneras, sin dudas la mejor política es la legalización del aborto y la promoción de los derechos humanos de las mujeres, para que no se actúe a escondidas, ni se nos exponga a las reglas de los mercados ilegales de medicamentos y procedimientos quirúrgicos y tecnológicos médicos, y se eliminen así todos los riesgos asociados con la clandestinidad y la discriminación en el acceso a servicios y bienes públicos.

¿Algún representante del gobierno se acercó a ustedes para ofrecerles ayuda o, por el contrario, pedirles que frenen?

Nadie nos pidió ni sugirió que no lleváramos a delante el proyecto. Nosotras nos acercamos a la Defensoría General de la Nación, específicamente a su comisión sobre políticas de género, para poder trabajar en conjunto sobre la defensa legal de las mujeres que van a los hospitales requiriendo asistencia y los médicos las denuncian, violando el deber profesional de confidencialidad. También para brindar apoyo legal a las mujeres que necesitan un aborto no punible y les es negado por los prestadores de salud. Esperamos poder seguir trabajando en conjunto durante el proyecto y contribuir a mejorar los servicios legales que reciben las mujeres en diferentes situaciones relacionadas con abortos, en todo el país.

¿Cuál es el aporte de este proyecto?

Creemos que desde el proyecto de la línea telefónica hacemos al menos dos aportes centrales: por un lado, estamos contribuyendo a la reducción de la mortalidad materna, poniendo directamente en manos de las mujeres información pública a la que todas tenemos derecho, ya que el aborto con medicamentos realizado bajo los procedimientos que indica la OMS es uno de los procedimientos menos riesgosos para la salud de las mujeres, sobre todo en contextos de falta de acceso y pobreza. El otro aporte significativo es sumar al debate sobre la legalización del aborto nuevos argumentos, datos estadísticos e información confiable proveniente de la línea telefónica misma, sobre todo para lograr que se cumplan las obligaciones del estado en materia de derechos humanos, y se respeten los derechos a la información, integridad, dignidad, salud, autonomía, seguridad personal e intimidad de las mujeres, entre otros.

Línea Más información, menos riesgos:
011-15-66647070
(se puede llamar o mandar un mensaje de texto y en la línea contestan gratuitamente)

viernes, 31 de julio de 2009

Palabras de lesbianas y Feministas en la presentación de la línea el 31 de julio de 2009


La línea Aborto: más información menos riesgos, es una línea telefónica de
acceso público donde cualquier mujer puede obtener información sobre aborto
con medicamentos.

No juzgamos las decisiones de las mujeres. No aconsejamos, no
recomendamos, no decimos cómo conseguir los medicamentos de manera
ilegal. Brindamos información de la Organización Mundial de la Salud accesible
en internet, principalmente la Guía Técnica para Aborto sin Riesgos, de 2003, y
de la Federación Latinoamericana de Sociedades de Obstetricia y Ginecología.
Esta información es pública y está disponible en internet.

En Argentina se practica 1 aborto clandestino por minuto. 500.000 al año. Cada
tres días muere una mujer como consecuencia de aborto inseguro. Otras tantas
sufren daños físicos y emocionales producto de la experiencia de la
clandestinidad y la violencia a la que son sometidas. Según el Ministerio de
Salud de la Nación, el 60% de las embarazadas argentinas no planificó su
embarazo. Hace años, la principal causa de muerte de embarazadas en el país
deriva de las prácticas abortivas inseguras. Estas muertes son evitables
poniendo información sobre aborto seguro en manos de las mujeres.

La información que brindamos no compromete a las mujeres tomar la decisión
de abortar ni la de continuar el embarazo. Brindamos información pública en
forma confiable y comprensible para que cada una decida de manera
informada frente a un aborto según sus valores y creencias. Confiamos en la
capacidad de decisión de cada mujer.

El objetivo es brindar a todas las mujeres información que está disponible y es
conocida por mujeres blancas de clases medias y altas y de zonas urbanas. La
falta de acceso a información afecta siempre a las mismas: las más pobres, las
más jóvenes, las más alejadas de las ciudades, las más excluidas.

Esta línea es un elemento que viene a promover la igualdad porque distribuye
en forma equitativa un conocimiento hoy reducido a un grupo de personas.
Promueve la no discriminación porque esa distribución es en forma horizontal,
gratuita y a todas las mujeres que requieran información sin distinción de raza,
religión, nacionalidad, edad, orientación sexual. Promueve la justicia social
porque favorece a las más perjudicadas, las mujeres que no tienen acceso a un
servicio amigable donde informarse sobre cómo disminuir los riesgos de vida y
salud frente a un aborto, o que esperar.

Las mujeres somos libres de decidir si deseamos reproducirnos y en qué
momento. El aborto es una opción legal para las mujeres cuando está en riesgo
su vida, o su salud, o cuando el embarazo es consecuencia de una violación o
abuso, ya sea por parte de varones de nuestra familia, pareja o extraños. En
estos casos, el estado debe garantizar el acceso al aborto, no puede poner
trabas, ni castigarnos. Ante un embarazo no deseado, el estado debe
brindarnos información completa, veraz y científicamente fundada sobre todas
las opciones y sus consecuencias, para que decidamos con libertad e
información.

El misoprostol es una droga que se utiliza para uso obstétrico desde mediados
de los 80 en buena parte del mundo. Para inducir partos, abortar y completar
abortos. El método para abortar con misoprostol es un avance tecnológico
concreto que debe estar a disposición de tod@s l@s que pueden beneficiarse
de su uso. El estado debe eliminar las barreras para que las mujeres
accedamos a la información, en especial si afectan nuestra salud y la
prevención del embarazo no deseado. La Organización Mundial de la Salud, en
su Guía Técnica y de Políticas para el Aborto sin riesgos cita estudios
científicos e históricos que muestran los efectos positivos del uso de
misoprostol para reducir la mortalidad de mujeres embarazadas.

En algunas regiones de Brasil, por ejemplo, donde se han llevado registros
sobre el uso extendido de misoprostol la tasa de muertes provocadas por
abortos inseguros entre 1987 y 1991 cayó a casi el cero %. En todo el mundo,
de las mujeres que utilizaron el método correcto para abortar con misoprostol
tempranamente, durante las primeras 12 semanas de embarazo, menos del 1%
sufrió infecciones y menos de 1 en mil experimentó una hemorragia grave.

Aún así, las mujeres argentinas a casi 30 años de la divulgación de este
avance científico concreto, seguimos pidiéndole al estado que nos haga el
favor de regularizar su fabricación para uso obstétrico y hace más de 10 años
lo utilizamos para inducir partos, terminar con hemorragias pos parto, para
abortar, para terminar abortos incompletos. Human Raigth Wach relevó que en
argentina las mujeres mueren por abortos clandestinos porque se introducen
agujas, perejil, o pedazos de maderas en la vagina. Toman infusiones de perejil
o papa. Recurren a proveedores que utilizan sondas o instrumental no
desinfectado. Mueren porque se tiran por escaleras o sobre vehículos.
Otras mujeres mueren porque cuando han empezado a tener una hemorragia
no saben cómo determinar si es grave, y tienen terror de ir a un hospital porque
saben que serán maltratadas, y sus derechos serán violados por los y las
propias médicas que las atienden. Y se quedan en sus casas, dejando correr la
sangre, infectándose, muriéndose. Condenadas por el silencio, la desidia, la
misoginia colectiva. Muriéndose o dañándose por una práctica considerada
médicamente de bajo riesgo, que en el 61% de los países del mundo es
ampliamente legal.

En Argentina las mujeres mueren por abortos inseguros porque la misoginia
institucionalizada las condena al silencio, a la invisibilidad, a desparecer
negándoles cualquier derecho no solo a decidir sobre un aborto sino a pensar
en ello. A discutir sobre ello. A informarse sobre ello.

El aborto es un tema de derechos humanos directamente vinculado con lo que
piensa una sociedad de las mujeres. Solo las mujeres se embarazan, solo las
mujeres abortan, solo las mujeres se mueren por abortos inseguros. Esta
discriminación es sostenida desde el estado, que no cumple con sus
obligaciones de derechos humanos: de impedir que las mujeres estén
obligadas a recurrir a abortos peligrosos, de reducir la tasa de mortalidad
materna, de respetar el derecho de las mujeres a controlar su propia salud y
cuerpo, de respetar la libertad de difundir y buscar información, de garantizar
sin discriminación el acceso a la información pública - producida en este caso
por la OMS, la obligación de dar información sobre aborto seguro, de garantizar
sin discriminación el derecho a beneficiarse de los avances de la ciencia.

En este contexto de desigualdad aberrante, e incomprensible en democracias
laicas y modernas, las mujeres nos autoorganizamos para resistir el embate
patriarcal. La violencia masculinista sobre nuestros cuerpos, deseos, y
necesidades. Así el movimiento de mujeres a nivel regional viene articulando
múltiples formas para denunciar y provocar reformas en las legislaciones y en
la conciencias. La Campaña nacional por el derecho al aborto legal seguro y
gratuito en nuestro país es un perfecto ejemplo de ello. Mas de 250
organizaciones de mujeres de todo el país agrupadas en una sola acción
colectiva, con una única consigna y objetivo: educacion sexual para decidir,
anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir. Aún así, parece
que no es suficiente. Que el estado no está dispuesto a renunciar su
apropiación ilegitima de los cuerpos de las mujeres. Aún aquellos gobiernos
que dicen ser de izquierda no se animan presionados por los compromisos con
sectores conservadores y reaccionarios.

Todos los sectores de una sociedad, conservadores y progresistas tienen
derecho a sostener sus creencias, valores y a la libertad de expresión, pero no
pueden imponer su moral ni sus creencias al conjunto de la sociedad.
Así el gobierno argentino tiene la obligación de asegurar el acceso a
Información completa y correcta respecto a los problemas de salud existentes,
su control y prevención. Es hora de tener interlocutores serios para debatir las
leyes restrictivas sobre aborto. Pero no podemos hacerlo en medio de la
muerte.

Por eso a nivel regional se ha puesto en marcha esta estrategia de acción
directa en el campo de la información. Una red que brinda a las mujeres
información sobre aborto con medicamentos. En ecuador, en la ciudad de Quito
primero y Guayaquil luego, hace alrededor de un año existe un proyecto de
características similares al que hoy inauguramos aquí y es llevado adelante por
la Coordinadora juvenil por la equidad de género y que ha tenido resultados
óptimos en su funcionamiento, bajando el promedio de la edad gestacional de
las mujeres que consultan de las 11 semanas a las 9. Eso significa que las
mujeres cuando tienen acceso a información segura, confiable y trasmitida sin
prejuicios ni intentando imponer puntos de vista, consultan antes disminuyendo
el riesgo para su vida y salud en caso de decidir abortar.

En Argentina quienes llevamos adelante el proyecto “Aborto. Mas información
menos riesgos” somos un grupo de personas pertenecientes a diferentes
espacios políticos feministas, del movimiento LGTB, de derechos humanos y
de izquierda que nos unimos para este proyecto. Convencidas del poder que
tiene la organización popular, elegimos la acción directa antes que el lobby.
Confiamos en la capacidad de las mujeres para decidir por sí mismas en todos
los asuntos de su vida y en la fuerza de sus organizaciones.

PRESENTACIÓN DE LA LÍNEA